Debido a la jornada de descanso que hubo en la liga municipal, por petición popular se procedió a organizar el encuentro y su fecha se sometió a votación. El día más votado para su celebración fue el martes 3, pero como sólo estaba disponible la pista para las 23:oo, se reservó finalmente para el domingo 1 de 17:00 a 18:00, pensando que una hora bien aprovechada bien merecería la pena los 64,20 euros del alquiler.
Por lo precipitado de la fecha, fue difícil reclutar 22 personas, y al final la cifra de jugadores para el encuentro se redujo a 15 (9 de los cuales éramos Afarataos).
El día llegó y hubo varios intentos de abandono motivados porque esa misma mañana, aunque la previsión meteorológica no nos había avisado de ello, caían copos de nieve enormes. La nevada se convirtió paulatinamente en lluvia copiosa, que para la hora del partido ya había cesado.
Pero oh, sorpresa, el campo se había encharcado. Teníamos dos opciones: o jugar, o irnos a casa con las manos en los bolsillos. Finalmente la ilusión pudo con la pereza, y allí echamos un 7 pa 8 en un 60% del campo, ya que el 40% restante era una albufera.
Sin partido en la hora siguiente a la nuestra, aprovechamos la iluminación artificial para prorrogar el reloj 45 minutos más, y dado que nadie nos pidió el comprobante de pago, aún pudimos haber reclamado el reembolso del campo por estar inundado. Por desgracia, uno no tiene tanta jeta como le gustaría tener, y dejó pasar la oportunidad de sanear las cuentas del equipo a costa de las arcas públicas.
La nota colorida de la jornada: el Bus Afaratao, al finalizar el encuentro, llevó a sus hogares al público asistente a este memorable amistoso.
La directiva del club aprovecha esta entrada para dar las gracias a los participantes, tanto Afarataos como invitados al encuentro.
Suspenso una vez más para los responsables de las instalaciones públicas: un campo de hierba artificial de apenas 2 años, no puede dejarse inundar así como así.
Nunca estamos cansaus.
